Banderas de nuestros padres

Acabo de ver Banderas de nuestros padres, la primera del pack de Clint Eastwood sobre la toma de la isla de Iwo Jima, en la 2º Guerra Mundial (la otra es Cartas desde Iwo Jima, que veré mañana). Y una vez más tengo que quitarme el sombrero ante este señor.

Flags of our FathersBanderas de nuestros padres no es una película bélica "al uso". Reconozco que si en vez de ser dirigida por Clint, el director hubiese sido otro, yo habría dicho, antes de verla: "Na, otra película para ensalzar el espíritu patriótico americano: los japoneses malos, los USA buenos, y luego efectos especiales, sangre y vísceras para aderezar". Vale: hay efectos especiales, y ciertas imágenes pueden llegar a ser bastante crudas. Pero el mensaje es mucho más completo que un panfleto propagandístico. Y precisamente contra eso, contra la manipulación, la propaganda, y la capacidad de alterar la realidad para vender unos intereses concretos, es contra lo que va la película.

Y no es el patriotismo el valor que se destaca en la película, o el deber y el honor. Son valores mucho más humanos. Porque la película trata de eso, de personas que fueron a la guerra, mucho más que de la guerra en sí. Vale la pena verla, en serio.

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