BIOSTEC 2008. A trip to Madeira

El curso pasado experimenté por primera vez lo que es viajar con la Universidad. La compañía era buena, el plan no estaba nada mal... pero la cosa no fue todo lo estupenda que se presentaba. Como comenté en su día, el evento ocupaba casi todo el tiempo, y nos quedaron muy pocas opciones de hacer turismo. Pues bien, este mes de Enero, del 27 al 31, tuve ocasión de resarcirme.

Me enviaron al BIOSTEC, una conferencia acerca de Sistemas y Tecnologías de Ingeniería Biomédica, que tenía lugar nada más y nada menos que en Funchal, Madeira. Cuando me lo comentaron, allá por octubre, no me emocioné demasiado: tenía la sensación de que al final no me tocaría ir a mí, que sería la mítica historia que al final queda en el aire y de la que no se vuelve a saber nada. Sin embargo, me equivocaba de plano: cuando me di cuenta estaba tramitando, con Noelia, todos los detalles del viaje.

Inicialmente, vendría Penedo, mi jefe, conmigo. Yo haría la presentación, sí, pero su presencia allí, en mi primera exposición, me confortaba bastante. Por eso me sorprendió, cuando se empezó a concretar más el asunto, que Penedo había decidido irse con Noelia, y que yo iría solo.

¡Toma bautismo de fuego! - pensé. Y entonces se me encendió la bombilla. Un par de día después, y tras pasar algún que otro momento embarazoso, acababa de sustituir a Penedo por Rebe.

El viaje ya resultaba prometedor de por sí, pero cualquiera estará de acuerdo en que cambiar a tu jefe por tu novia resulta, cuanto menos, interesante estupendo. Y me quedo corto :).

Tejados en Madeira Madeira es un sitio precioso. Se trata de una isla situada al norte de las Canarias ( la wikipedia aporta datos mucho más precisos ), con un clima templado que provoca temperaturas de unos 18-20 grados la mayor parte del año. Aunque es un lugar turístico, no está tan masificado como otros destinos más clásicos, y las fechas lo hacían todavía más interesante de ver: las Navidades habían pasado (aunque allí las extendían hasta pasado el día 15) y los Carnavales todavía no habían llegado. De ese modo, se podía visitar la isla con bastante comodidad, sin esa sensación extraña que da el oír españoles al girar cada esquina (como sucede en Londres, París...).

Teleférico en MadeiraVisitamos Funchal (la capital de la isla): su casco viejo, sus iglesias, el puerto, los restaurantes donde sirven espetadas de carne y filete de espada con plátano frito; subimos en teleférico a Monte, disfrutando de unas estupendas vistas de todo funchal; bajamos en una especie de tobogán, catalogado por Hemingway (con razón) como una experiencia estimulante;Cabo Girão fuimos al precioso pueblo pesquero de Câmara de Lobos; nos acercamos hasta Cabo Girão (el segundo cabo más alto del mundo, según las guías); atravesamos la Boca da Encumeada; nos explicaron el pasado volcánico de la isla en São Vicente; disfrutamos de las piscinas naturales de Porto Moniz, y vimos, pero ya de pasada, Ponta Delgada y Santana.

Fue una experiencia fabulosa: cenamos escuchando fados, alquilamos un coche, y descubrimos lo diferente que puede resultar el portugués del gallego. Recordamos lo bien que se pasa en buena compañía, lo bien que sienta desconectar de la cruda realidad del día a día...

Funchal

Ah, y también expuse mi artículo.

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