Expo 2008: De viaje por Zaragoza (III)

El apartamento

El taxi era un Skoda Octavia, y el conductor parecía menor de edad. Estaba escuchando algún tipo de música disco, y no nos dirigió la palabra en todo el trayecto. Ni siquiera cuando llegamos al destino y paró el taxímetro. La conducción, la misma que en cualquier ciudad medianamente grande: en el fino límite que separa la agresividad de la temeridad.

Después de la experiencia con el taxi, "¿serían todos los zaragozanos igual de bordes?", fuimos a desayunar algo a un bar. Y el camarero/dueño no contribuyó a modificar nuestra opinión: tardó en dignarse a mirarnos, y luego dejó los cafés y bollería en la barra de cualquier manera, para que lo cogiésemos nosotros, y en ningún momento se preocupó por si la bebida se derramaba. (El resto del viaje se encargó de tirar por tierra esta impresión inicial: todos estaban más que dispuestos a ser de lo más majicos )

Después de desayunar, el novio de la hermana de Rebe se fue a trabajar, y nosotros llamamos a los de la inmobiliaria: habíamos quedado a las 08:30, y la verdad es que teníamos unas ganas considerables de dejar las maletas y darnos una ducha.

Estábamos bastante tensos en lo referente al piso: nos salía en 120€/noche, a dividir entre los 4, y la verdad es que nos parecía bastante barato para ser en la ciudad sede de la Expo y en pleno mes de Julio. Nos temíamos cualquier cosa: un piso lleno de mierda, un piso compartido con mucha más gente, un piso pequeñísimo... Y la verdad es que, afortunadamente, nos equivocamos.

En cuanto los de la inmobiliaria se hubieron ido, acomodamos las cosas: en vez de dos habitaciones dobles y una simple, había dos simples y una doble. Unas pequeñas reformas más tarde, estábamos todos durmiendo un poco:

-Venga, descansamos 2 horitas y vamos a dar una vuelta

Al final fueron 4, y alrededor de las 12 nos despertamos, con el mal sabor de boca de estar en Zaragoza durmiendo, en vez de viendo la ciudad. Así que nos metimos prisa y decidimos salir a la calle en cuanto nos diésemos una ducha...

En el futuro, todos sabremos que cuando se alquila un piso es una buena idea preguntar cómo se enciende la caldera. Siempre queda la opción de ducharse en frío, claro, pero según uno se va haciendo mayor, la cosa jode más... Cuando ya estábamos todos duchados y ya habíamos ido a comprar algo de comer nos contestaron de la inmobiliaria: por la tarde iría el casero a explicar cómo funcionaba. Por cierto, la ducha podría salir como ejemplo de "angosto" en cualquier diccionario o enciclopedia: si te girabas, te golpeabas en los codos

Cuando volvimos, después de visitar Zaragoza, el casero había dejado unas instrucciones de lo más detalladas: pulsar aquí, girar allí, acercar la cerilla... La caldera tampoco funcionó siguiendo sus pasos, pero eso es lo de menos :P

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