Tiempo de cambios
De modo que empezaré desde el principio. Lo último que comenté aquí, por escrito, hablaba de mi viaje con Rebe a Madeira, a un congreso de Bioinformática. Pues casi dos meses más tarde... estoy trabajando. Diréis: pues qué bien, yo también trabajo. Ya, hombre, si yo también trabajaba cuando iba al laboratorio en la facultad. A lo que me refiero es que ya no soy un becario de tercer ciclo, sino que me acabo de incorporar al mundo laboral.
Los motivos son los de siempre en estos casos: un trabajo mal pagado; una responsabilidad que no entraba, en mi opinión, en el trato inicial; y la sensación de estar mal valorado. O de poder estar mejor valorado en otro lado, que no es lo mismo pero es parecido.
El primer punto es muy matizable: estaba con una beca de 10 a 15 horas semanales, lo que se traduce en unas 2 - 3 horas diarias de trabajo. Por ese tiempo, desde luego que lo que me pagaban estaba bien. Pero siendo realistas, superaba ampliamente esas horas en el laboratorio. Muy ampliamente. Los demás puntos, mucho más subjetivos, son los que me hicieron dar el salto, y son los que prefieron contar en persona, porque por escrito quedan mucho más serios de lo que en realidad fueron.
Así que, prácticamente de un día para otro, empecé a buscar trabajo, a mandar C.V., y a concertar entrevistas (Infojobs y la página de la facultad: tus grandes aliados
). El caso es que la demanda de informáticos ahora mismo en coruña pues no está nada mal
( de nuevo, para pedir opiniones de cada una de las entrevistas que hice, prefiero hacerlo en persona, que para contar pestes está trabajobasura.com, y para contar maravillas todavía me falta tiempo y experiencia )
En fin: el caso es que a partir del próximo día 1, contribuiré con parte de mi sueldo a vuestra sanidad, a las pensiones de vuestros padres, a la construcción de carreteras... Vamos, que pronto tendré que pagar impuestos
La siguiente entrada debería ser acerca de qué haré con la parte de mi sueldo que no se quedará España: mi nueva Xbox 360
. A ver si no tardo un mes en contarlo.
BIOSTEC 2008. A trip to Madeira
Me enviaron al BIOSTEC, una conferencia acerca de Sistemas y Tecnologías de Ingeniería Biomédica, que tenía lugar nada más y nada menos que en Funchal, Madeira. Cuando me lo comentaron, allá por octubre, no me emocioné demasiado: tenía la sensación de que al final no me tocaría ir a mí, que sería la mítica historia que al final queda en el aire y de la que no se vuelve a saber nada. Sin embargo, me equivocaba de plano: cuando me di cuenta estaba tramitando, con Noelia, todos los detalles del viaje.
Inicialmente, vendría Penedo, mi jefe, conmigo. Yo haría la presentación, sí, pero su presencia allí, en mi primera exposición, me confortaba bastante. Por eso me sorprendió, cuando se empezó a concretar más el asunto, que Penedo había decidido irse con Noelia, y que yo iría solo.
¡Toma bautismo de fuego! - pensé. Y entonces se me encendió la bombilla. Un par de día después, y tras pasar algún que otro momento embarazoso, acababa de sustituir a Penedo por Rebe.
El viaje ya resultaba prometedor de por sí, pero cualquiera estará de acuerdo en que cambiar a tu jefe por tu novia resulta, cuanto menos, interesante estupendo. Y me quedo corto
.

Madeira es un sitio precioso. Se trata de una isla situada al norte de las Canarias ( la wikipedia aporta datos mucho más precisos ), con un clima templado que provoca temperaturas de unos 18-20 grados la mayor parte del año. Aunque es un lugar turístico, no está tan masificado como otros destinos más clásicos, y las fechas lo hacían todavía más interesante de ver: las Navidades habían pasado (aunque allí las extendían hasta pasado el día 15) y los Carnavales todavía no habían llegado. De ese modo, se podía visitar la isla con bastante comodidad, sin esa sensación extraña que da el oír españoles al girar cada esquina (como sucede en Londres, París...).
Visitamos Funchal (la capital de la isla): su casco viejo, sus iglesias, el puerto, los restaurantes donde sirven espetadas de carne y filete de espada con plátano frito; subimos en teleférico a Monte, disfrutando de unas estupendas vistas de todo funchal; bajamos en una especie de tobogán, catalogado por Hemingway (con razón) como una experiencia estimulante;
fuimos al precioso pueblo pesquero de Câmara de Lobos; nos acercamos hasta Cabo Girão (el segundo cabo más alto del mundo, según las guías); atravesamos la Boca da Encumeada; nos explicaron el pasado volcánico de la isla en São Vicente; disfrutamos de las piscinas naturales de Porto Moniz, y vimos, pero ya de pasada, Ponta Delgada y Santana.
Fue una experiencia fabulosa: cenamos escuchando fados, alquilamos un coche, y descubrimos lo diferente que puede resultar el portugués del gallego. Recordamos lo bien que se pasa en buena compañía, lo bien que sienta desconectar de la cruda realidad del día a día...
Ah, y también expuse mi artículo.
Vive la Résistance!
No sé en qué contexto ocurría todo, pero de algún modo yo estaba huyendo, o escondido, o defendiéndome de algo, junto con más gente. Y en un momento dado, nos capturaban, a mí y a varios de los demás.
Estaban alrededor de nosotros, formando un círculo, apuntándonos con rifles, y se suponía que estaban a punto de disparar (no parece una formación muy inteligente, ya que se podrían dar unos a otros, pero bueno, el sueño era así). En ese momento, yo levantaba los brazos, y gritaba:
- !Revolución o muerte! o ¡Socialismo o muerte! o alguna proclama del estilo. Recuerdo que la primera vez se me quebraba la voz, pero cuando volvía a gritar, todos los que me acompañaban hacían lo mismo, y nuestras voces se oían mucho más alto, y llenas de convicción y de fuerza.
Lo que ya no recuerdo era si finalmente nos disparaban, o si nos perdonaban la vida. Pero la sensación de energía con la que me desperté, de subidón de adrenalina, de "nosotros moriremos, pero la revolución triunfará"... xDDDDDD
PD: Esta última entrada no tiene nada que ver con Madeira, hacia donde saldré mañana temprano. Sobre ese viaje hablaré a la vuelta
The Wizard of Oz
En mi sueño tenía mucha prisa: estaba caminando rápido, con la sensación de llegar tarde, por las aceras de alguna ciudad indeterminada. No era un sitio desconocido, pues me movía con la naturalidad y soltura del que conoce el lugar, pero ahora no recuerdo ningún detalle que me permita saber dónde era. El caso es que había bastante gente en la calle, muchos de ellos caminando en sentido contrario a mí.
En ese momento, el sueño cambiaba: la gente, en vez de caminar con el caos que acostumbra a acompañar a la confluencia de muchos individuos particulares, estaba avanzando con cierto orden, como si estuvieran puestos de acuerdo. Y, de pronto, me vi en medio de una especie de desfile. A ambos lados había hileras de mujeres y hombres jóvenes (distribuidos sin ninguna proporción evidente), manteniendo una formación. Lo extraño - si esto se puede considerar normal - es que estaban vestidos de un modo especial.
En el sueño sus ropas me llamaban la atención, y al fijarme resultaban ir vestidos de los personajes del Mago de Oz. Estaban, repetidos una y otra vez, Dorothy, el león, el hombre de hojalata y el espantapájaros. Y en medio, como si fuera algún tipo de guiño friki, algún soldado imperial.
Los miembros del desfile, además de su extraña apariencia, estaban maquillados de modo acorde. Coloretes, maquillaje color metal, peinados con mucha gomina... Parecían modelos de revista de moda, o de anuncios de perfume.
En ese momento, yo sentía la imperiosa necesidad de salir de la formación: "dios, qué vergüenza aquí en medio de esta gente tan arreglada". En ese momento, me miraba a mí mismo, y tenía una especie de pijama o ropa de andar por casa. Además, por más que intentaba apurar el paso para adelantarlos, no era capaz. Así, hice un giro de 90º, a mi derecha, intentando echarme a un lado de la comitiva: solo sirvió para que todos ellos hicieran lo mismo.
Tras eso, aparecía un perro pequeñito, y por algún extraño motivo, pasé a tener consciencia de estar en un sueño. Me acordé de Edu (dentro del propio sueño, ¡en serio!) y le dije al perro: "Ay, vamos, Totó: esto no es Kansas" o algo así.
Y cuando ya había renunciado a hacer nada, y sólo pretendía reirme y disfrutar de lo que quedaba de sueño... me embistió un perro grande, tamaño mastín, con unos cuernos de reno.
Alucinante.
John Rambo en Coruña ( Y más que dispuesto a partirte la cara )
Animaos a votar, si todos ponemos Coruña FILMAX podemos conseguir que Stallone presente Rambo en Coruña
¡Felices Fiestas!
Lo peor de ser tantos en una cena es que acabas hablando con menos gente de lo que harías en una cena más pequeña. También resultó un poco chocante la situación del local: estaba en una especie de antigua galería comercial, con dos prostíbulos en la entrada, y con varios establecimientos que tenían una pinta de lo más sórdida.
Respecto al local, me sorprendió gratamente pagar sólo 11.80€ por un menú que incluía chicharrones, ensalada, croquetas, tortilla, raxo, helado y café. Claro, fue barato a costa de no darnos mucho vino, y al no llegar muy borrachos al final de la comida, nadie se animó a pagar los 2€ que nos cobrarían por cada chupito. Además, cobraron por adelantado. Que sí: está bien porque las cuentas salen más fáciles sin alcohol en el cuerpo, pero parece como una especie de atentado a la confianza
...
El resto de la noche fue lo que se podía esperar del último jueves antes de las vacacionese: mucha gente en la calle y mucha gente de botellón, con colas en los taxis de más de una hora. Quizás tanto botellón fuera la causa de esta medida por parte del ayuntamiento: no sé cómo se aplicará, pero no me gusta ni un pelo. A partir de ahora habrá que andar con mucho ojo...
Y como diría mi director de proyecto, mucho ojo también con la carretera: no bebáis y cojáis el coche, e id con precaución. ¡A pasarlo bien!
Grand Theft Auto
Sábado, 1 de diciembre
Más o menos a las 10 menos 10 de la mañana, a 10 minutos del principio del curso de Tai Chi en el que estábamos apuntados, estábamos Berte y yo llegando al aparcamiento de Pajaritas, a por mi coche. Cuando llegamos, yo me acerqué por la izquierda, Berte por la derecha, y yo me quedé todo extrañado:
"Vaya, hombre, Víctor se dejó la ventanilla abierta y se mojó un poco por dentro. Pues sí que estaba tenso ayer con el coche, para que se le olvidara..."
O, como diría el propio Víctor, "Vaya pavo". Claro, la coña es que luego abrí la puerta, sin usar las llaves, cosa que ya me resultó mucho más extraña: "joer, me dijo que había cerrado". La verdad, no me creía lo que estaba pasando. Pero cuando me siento y voy a encender el coche...
-Berte, mira
Berte o ya se lo olía, o lo vio antes y esperó a que yo me diera cuenta, porque la ventanilla de su lado también estaba bajada, y también había entrado algo de agua. Y cuando le señalé la zona del volante, pues ya lo tuvimos claro los dos. Habían quitado una tapa y desenganchado la zona del contacto de los cables que salían de allí. Cogí el móvil, y salí del coche, y fue sólo en ese momento cuando vi cómo habían forzado la cerradura del lado del conductor. Sin embargo, no parecía faltar nada: estaba toda la documentación del coche en la guantera, los mapas, los chalecos reflectantes...
Después de llamar por teléfono a casa, mis padres me dijeron que fuese a algún garaje, para llevar el coche a ver si me lo podían arreglar. Les comenté la posibilidad de llamar a la policía, pero dado que tenemos el coche asegurado sólo a terceros, me dijeron que no valdría de gran cosa.
Tras guardar en el maletero, bajo llave, todo lo que había en la guantera y en las puertas, nos fuimos a buscar un taller. La verdad es que en aquel momento el coche era igual de "sustraíble" que por la noche: seguía con las ventanillas bajadas, y los cables del volante a la vista. Y seguía sin poderse cerrar. Pero si había aguantado la noche...
La mayor parte de los talleres que miramos estaban cerrados, y en el único que vimos abierto nos dijeron que necesitábamos un taller de electrónica... y que teníamos que avisar a la policía. Porque sí: aparentemente el coche estaba en el mismo sitio, y aparentemente no habían hecho nada con él. Pero no podíamos estar seguros, y poniendo una denuncia me cubría las espaldas en caso de que alguien hubiera hecho alguna barbaridad con mi coche durante la noche.
Hay un cuartel de la policía nacional bastante cerca de mi casa, donde Darío y unos colegas habían denunciado o un intento de robo, o una agresión, en uno de sus primeros cumpleaños en Coruña, enfrente de la Cruz Roja. Allí fuimos, después de preguntar cómo llegar, y después de unos minutillos en la sala de espera (donde Berte intentó buscarme parecidos razonables con los etarras de los carteles) nos mandaron pasar a la zona de denuncias. El tío que nos atendió fue muy majo, y se permitió intentar acertar el modelo de mi coche
-No me digas qué coche tienes, te lo digo yo: ¿Es un escort? ¿Un orión?
-Es un kadett
-Vaya, era la otra opción.
Nos felicitó por haber decidido poner la denuncia, y luego nos envió a "sus compañeros" de la científica en busca de huellas. El tío del taller que nos recomendó denunciar nos había aconsejado evitar este paso, dado que rara vez aportaba nada bueno. Pero por la coña de CSI, y dado que no teníamos mucho más que hacer...
Volvimos a Pajaritas Berte y yo, y allí estuvimos esperando, pensando cómo haríamos para reconocer policías de paisano (según el policía que nos atendió en la denuncia, posiblemente fueran con un coche de paisano). Pues bien: no fue difícil. Cierto es que estábamos esperando que llegaran, con lo que estaríamos más atentos a detalles, pero cuando llegó un Citroen C4 gris, nuevecito, y se bajaron dos tíos con pantalones vaqueros, cazadoras de cuero, y zapatos "de sport"... no nos sorprendió que se dirigiesen a nosotros y nos saludaran.
Tomaron huellas, fueron bastante meticulosos, y tuvieron varios gestos del que "conoce bien su trabajo". No comentaré eso en el blog, porque podría permitir que otras personas fuesen más cuidadosas en sus delitos: aunque es una actitud paranoica, vosotros no sabéis con qué términos de búsqueda se llega a este blog
Pero si queréis, cualquier día os los comento en persona. El caso es que así, de primeras, no descubrieron nada que vaya a identificar a quien ¿intentó? ¿logró? robar mi coche. Porque esa es otra: cuando uno de los policías comprobó si el coche arrancaba, todos esperábamos ver que no, que de algún modo el coche no se daría movido de allí, y que por eso lo dejaron quedar. Así que la sorpresa fue mayúscula cuando, después de "cierta técnica", el coche estaba al ralentí, tan tranquilamente. Es decir: no se lo llevaron porque no quisieron, alguien los interrumpió en algún momento dado - y luego no volvieron "a acabar el trabajo" -, o directamente se lo llevaron, la liaron, y luego lo dejaron donde estaba.
De cualquier modo, el policía me enseñó la técnica secreta esa, con lo que volvía a tener el coche totalmente operativo. Aunque claro: se me haría violento arrancarlo delante de más gente
. Nos comentó también acerca de un taller eléctrico que conocía él, y a dónde podíamos llevar el coche, y luego se fue con su compañero. A continuación, Berte y yo llevamos el coche al aparcamiento de al lado de mi casa, y tras andar trasteando algo, conseguimos volverlo a cerrar: con las ventanillas bajadas y los seguros puestos, los únicos puntos flacos eran el arranque, y el hecho de que, según la policía, una vez que la cerradura está forzada, es muy fácil volverlo a abrir.
Berte se fue, y yo subí a casa, a mirar en internet talleres a dónde llevar el coche. Pero claro: los sábados la gente no trabaja, y si lo hacen te hablan mal por teléfono (manda narices, cobrando la hora de mano de obra al precio que la cobran, y aun tienen la cara de hablarle mal a uno). Así que acabé rindiéndome, y trayéndome el coche para casa: ya se arreglará por la semana, pero al menos malo será que alguien se lo lleve.
Desde luego que es una faena que a uno le entren en el coche y todo esto, y que pone los pelos de punta ver desde tan cerca la posibilidad de quedarse sin él. Pero al mismo tiempo también fue una suerte que lo dejasen quedar, en vez de tirarlo por ahí en cualquier lado, o simplemente que no tirasen con toda la documentación o rompieran cosas sólo por que sí. Y no puedo dejar de pensar que el fin de semana pasado, por ejemplo, el sábado no toqué el coche. ¿Qué habría pasado si hoy no tuviera Tai Chi, y no me hubiese pasado a por el coche hasta el domingo? ¿Habrían vuelto a "acabar la faena"? ¿Habría venido algún otro "maleante" y hubiera vaciado el interior? En fin... cuando sepa cuánto cuesta arreglarlo, espero poder decir lo de "aínda bo foi que non foi nada".
I can see horses…
Lo más simpático del día - espero que eso no diga mucho de mí - fue, sin duda, la Escuela de idiomas. Más concretamente, el momento "monotema" de nuestra amiga la irlandesa: los caballos.
El ejercicio rezaba:
I began ___ when I was ___
I stopped ___ when I was ___
I tried ___ but ___
I love ___
I hate ___
I go ___ (how often?)
I remember ___ when I was a child.
My parents made me ___
Pues bien, esta mujer se las arregló para contestar cada una de las frases del ejercicio con una referencia, más o menos directa, a los caballos. Y más concretamente, una referencia al sufrimiento de los caballos. Cuando la profesora escuchó la primera de las frases, pues le dio conversación, se mostró de acuerdo y se paró a hablar un ratito sobre el Grand National, y lo mal que lo pasan ahí los caballos. Pero en cuanto la otra empezó a repetirse... la cara de la profesora lo decía todo.
Que sí, que es cierto, que esos caballos sufren y tal, pero joer, vaya sermón que nos tocó oir, poco menos que me hizo sentir culpable a mí por lo mal que lo pasaban esos animales.
Y hablando de animales, otro día me referiré a una de las compañeras de clase...
Burocracia e improvisación
En teoría, para obtener tu cuenta fulanito@udc.es, tienes que acreditar tu vinculación con la universidad ( en mi caso, lo de estudiante de tercer ciclo ) presentando para ello la autorización del jefe de departamento. Yo, que soy difuso por naturaleza, acababa de entregar la autorización de Penedo según la cual ya puedo entrar fuera del horario normal de la facultad - esperemos que nunca me haga falta -. Así que claro: si en un formulario tenía que firmar Penedo, ¿por qué no en el otro...?
Cubrí todo, y fui a la secretaría a entregarlo:
-Buenas, quería un sobre para enviar esto por correo interno
La señora de secretaría (la mítica rubia con mala cara) se me quedó mirando así, a su manera, con mala cara:
-¿Un sobre?
Con toda la naturalidad, incluso con cierta sorpresa por la pregunta:
-Sí, claro, un sobre para enviar esto - Agitando el formulario.
El caso: que me da el sobre, cubro la dirección, y se lo entrego: todo correcto.
Las risas, y a mi costa, vinieron cuando se supo que no había puesto al director de departamento, y que no había conseguido el justificante conforme estaba matriculado en los cursos de doctorado. Conociéndome, os imaginaréis qué bochorno pasé imaginando las risas que se producirían en el edificio de investigación a mi costa.
Pues, unos 10 días más tarde, me reí yo cuando vino el sobre con los datos de mi flamante cuenta de correo: por más irregular que hubiera sido la solicitud, había colado
Pero la historia no acaba ahí: hoy se puso Jorge a hacer los mismos trámites para conseguir su cuenta. Conocedor de la historia, él sí cubrió el director de departamento correctamente, poniendo a Freire. Pero claro, después de ir un par de veces al despacho de Freire, quien aparentemente tenía tutorías, y no encontrarlo... acabó yendo a la secretaría del departamento. Allí le dijeron que tendría que imprimir un nuevo formulario: Freire ya no ejercía de director. Así que de nuevo al ordenador, de nuevo a cubrir eso. Perfecto, folio nuevo, y a buscar a la nueva directora.
1er paseo: nada, no está. Tras preguntarle al mítico estudiante si sabría cuándo llegaría:
- Mmm, es raro, suele venir por las mañanas, pero hoy no está.
Pues nada, a hacer tiempo. Al cabo de un rato, no sé si a la segunda o a la tercera, acaba encontrándola y consiguiendo la firma. Así que sólo falta entregarlo al correo interno.
Allá va Jorge a secretaría, con toda su buena fe, y con el recuerdo de cómo lo había hecho yo en su momento.
- Quería enviar esto por correo interno
- Pero tendrás que enviarlo en un sobre, no vas enviar el folio así.
- Ya, bueno, quería un sobre...
- No tenemos sobres.
Por supuesto, era la mujer borde. Supongo que vio que Jorge flaqueaba, y dijo: no conozco a este de nada, y no le voy a dar un sobre por la cara... que lo consiga él si lo necesita tanto.
Así que de nuevo aparece Jorge en el laboratorio, nos cuenta a Marcos, Jose y a mí la aventura, y pregunta si tenemos sobres nosotros. Tras unos instantes de cachondeo ( - eso fue por no mostrar suficiente decisión ) se marchó a la secretaría del departamento una vez más, a por los susodichos sobres. Y finalmente, tras poner la dirección, pudo entregarlo todo sin más problema.
No sé si esto es normal y los sobres nunca se pidieron ahí, si yo le eché mucha cara y me salió bien ( mítica tirada de carisma que superas sin saber muy bien cómo), o si realmente la señora no le dio el sobre porque no le dio la gana. Respecto al baile en busca de la firma del responsable... otro ejemplo más de cómo funcionan las cosas: nadie debe mirar quién firma, o al menos nadie debe mirar que el cargo se corresponda con el que autoriza. Porque si no, los problemas que me podrían haber puesto a mí, se los tendrían que poner a Jorge (aun no vi actualizado el nuevo director en ningún sitio). Y sólo faltaría eso
Así que la conclusión, gente, es que hagáis las cosas lo más irregularmente posible. Saldrá bien o mal, pero al menos os reiréis. Y ya que hacerlas bien tampoco garantiza el éxito...
Cosas sobre mí
Cumpliendo lo prometido a Raquel, ahí va este cuestionario:
- ¿Vas a ser sincero con este cuestionario? Voy a intentarlo.
- ¿Por quién te dieron ese nombre? No lo sé: supongo que les pareció bonito a mis padres, y listo. Desde luego, ni el vino ni los zumos eran tan famosos en aquella época
- ¿Le pides deseos a las estrellas? Sí, de vez en cuando.
- ¿Cuando fue la última vez que lloraste? Es posible que haya llorado desde entonces y no me acuerde, pero al menos en Marzo del año pasado.
- ¿Te gusta tu letra? Sí, estoy bastante orgulloso de ella
- ¿El pan te gusta con qué? Con salchichón, queso curado, pavo... La verdad, no me suele costar encontrar con qué acompañarlo
- ¿Cuántos hijos quieres tener? Supongo que 2, como mucho 3.
- ¿Recuerdas algún momento en especial? Recuerdo muchos momentos especiales.
- ¿Si fueras otra persona, serías tu amigo? Al menos en un primer momento sí. Luego quizás acabase decepcionándome a mí mismo
- ¿Tienes un diario de vida? No. Tuve uno de pequeño, aunque nunca fui muy constante escribiendo. Y este blog no es suficientemente periódico - ni exhaustivo - para considerarse un diario.
- ¿Eres sarcástico? Suelo intentarlo.
- ¿Saltarías en bungee? No, pero volaría en parapente.
- ¿Cuál es tu cereal preferido? Ahora ya hace tiempo que no desayuno cereales, pero en su día, los Golden Graham's, o los Frosties de Kellogg's.
- ¿Te desabrochas los zapatos antes de sacártelos? Uso bambas sin atar, así que no
- ¿Crees que eres fuerte? Físicamente sí, aunque sin llegar a ningún extremo. Emocional o psíquicamente, ya no estoy tan seguro.
- ¿Tu helado favorito? Sin dudarlo, de limón.
- ¿Cuánto calzas? Un 44 en zapatos, y un 45 en calzado deportivo.
- ¿Rojo, rosado u otro color? Quizás el blanco o el azul marino sean mis favoritos, aunque me gustan casi todos.
- ¿Qué es lo que menos te gusta de ti? Supongo que no tener una autoestima constante.
- ¿A quién extrañas mucho? Echo de menos a toda la gente con la que conviví, y que de un modo u otro no están tan cerca como antes.
- ¿Te gustaría que todos a quienes les enviaste este mail te respondieran? No envío esto a nadie, y desde luego que tampoco pretendo que quienes lo lean lo hagan ellos mismos.
- ¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puestos? Pantalones verdes y bambas negras.
- ¿Lo último que comiste hoy? Pescado con un salteado de verduras, en casa.
- ¿Qué estás escuchando en este momento? Coldplay - Parachutes.
- ¿La última persona con la que hablaste por teléfono? Con Rebe.
- ¿Lo primero que te fijas del sexo opuesto? Los ojos, la mirada. Después la sonrisa, y luego ya doy una visual más completa.
- ¿Deporte favorito para ver por tv? Fúbtol, supongo. Aunque todo depende del nivel de aburrimiento.
- ¿Color de pelo? Castaño claro.
- ¿Color de ojos? Marrón verdoso. Al menos a veces
. - ¿Lentes de contacto? Afortunadamente sí: no me gustaba nada llevar gafas.
- ¿Comida favorita? Todo un clásico: arroz blanco con huevos fritos y salsa de tomate.
- ¿Película de terror o final feliz? Depende de la situación. Hay días que necesito finales felices, otros en los que me apetece pasar miedo, y otros en los que "rechazo" ver pasteladas
. - ¿Día favorito del año? En el 2007, el 4 de Junio.
- ¿Invierno o verano? Casi prefiero la primavera: temperatura suave, sin llover, pero sin pasar demasiado calor.
- ¿Besos o abrazos? Tiene que haber de todo.
- ¿Postre preferido? No se me ocurre ninguno.
- ¿Quién crees que te responderá? Algún colgao
. - ¿El que menos crees que lo hará? ...
- ¿Qué libro estás leyendo? Ahora mismo, Victoria, de Conrad.
- ¿Qué hay en tu pared? Una estantería. ( Para saber qué hay por dentro, tendría que preguntarle a Mon, que supongo que sabrá de eso).
- ¿Qué viste anoche en la tele? El partido de la selección.
- ¿Rolling Stones o Beatles? ¿Si contesto "ninguno" pasa algo? Supongo que los Beatles, pero tampoco especialmente.
- ¿Te gustan las aventuras? Las películas de aventuras sí, los libros de aventuras también. No sé por dónde van los tiros en esta pregunta
. - ¿Eres extrovertido? Soy tímido al principio, pero tardo poco en soltarme.
- ¿Alguna fantasía en especial? Supongo que si tengo que escoger, sería liarme con la madre de Chandler vestida de Princesa Leia.
- ¿Las Sabanas con animalitos o lisas? Mis sábanas son bastante sobrias, pero mi edredón "cuenta" la historia de la isla del tesoro.
