Cuando se estrenó ¡Mamma Mia! en el cine me faltó el canto de un duro para ir a verla. Los musicales no son mi género favorito, pero en este caso, conociendo (a nivel de tarareo) todas las canciones, y viendo los trailers, parecía una película muy divertida.
Domingo por la tarde. La tele puesta, mientras avanzo con la presentación del DEA, y nadie en casa (salvo mi perro, descansando al lado). Y de repente se empieza a oir Abba: ¿qué es eso? Anda, pero si es la película aquella… I’ll take a chance
Y se confirmó: me lo habría pasado bien en el cine. No es una película que vaya a perdurar en la historia, pero desde luego que cumple perfectamente su objetivo: divertir. (También había buenos ingredientes: una boda griega, Pierce Brosnan en un papel cómico, actores totalmente desinhibidos…)
Nada, ya me queda tarareo para toda la tarde
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