Los lectores más fieles sabrán que el curso pasado Edu, Berte y yo fuimos los ganadores del concurso de Programación del Patrón de Informática. Aunque ese día tuvo muchas más anécdotas, y una sesión fotográfica digna de ser recordada, esta entrada se referirá a asuntos mucho más freaks.
Como premio por la victoria, se nos comentó que nos tocaría viajar o bien a Lisboa o bien a Berna (creo que era ahí). Pues bien, fijándose en el título, es fácil saber que acabamos yendo al primero de los sitios.
Fuimos los citados Edu, Berte y yo, y además vino el equipo clasificado en 2ª posición (Guillermo, Ander y Pablo), y tuvimos a Carlos como coach. No sé cuáles son las tareas que se supone que debe realizar un coach. En nuestro caso, se encargó de todo: reserva de vuelos, reserva de hotel, horarios, cómo llegar a los sitios… Fue nuestro raiseleiter
El plan original consistía en llegar el viernes, dejar las cosas y registrarse en el hotel, y bajar a Lisboa, a hacer un poco de turismo. Hacer otro tanto el sábado por la tarde/noche, y repetir el domingo. La realidad tuvo bien poco que ver…
Llegamos el sábado hacia las 17:30 hora local, y perdimos la mitad de la tarde esperando por las maletas de Berte, que se habían extraviado en Barajas. Nosotros fuimos capaces de recorrernos la T4 al galope, y solucionar de ese modo el retraso de 40 minutos en el vuelo Coruña – Madrid, pero se ve que las maletas no fueron tan hábiles
. Para habilidad, la recepcionista del hotel. Sí, sabía español, todo un logro. Pero era tonta, tonta… menudo lío se hizo para asignar las habitaciones.
- Esta es la 605, ¿no?. Esta la 602, esta la 604, y esta la 605, ¿no?
- Pero… ¿Dos 605? ¿No será la 608?
- Ah, sí. Entonces esta es la 605, y esta la 605, ¿no?
En fin, vaya por dios… Para cuando acabó toda la sesión de trileros y funambilstas, era suficientemente tarde como para pensar sólo en la cena: Pizzería Verde e Amarelo. Y luego, a dormir: medio-llovía, hacía viento, y no apetecía bajar a ver Costa da Caparica. Porque claro, y aunque no lo dije hasta ahora …
Estábamos a más de 30 minutos en bus de Lisboa, en una zona de veraneo llamada Costa da Caparica.
Habíamos llegado allí tras 1h de taxi, porque apanhamos tránsito. 45€ de carrera: briconsejo, intentad coger sólo taxis blancos, o verdes y negros. Los que son de color negro, caca, ni mirarlos.
El sábado, hala, venga a madrugar: a las 07:00 en pie (yo, que llevo sin madrugar desde que era joven, pensé que no abrían las calles tan temprano). Primera parada: buffet libre de desayuno. Como os podeis imaginar, todos comíamos como si lleváramos semanas sin hacerlo, plato tras plato. Luego nos subieron en bus ( me vinieron a la mente mis viajes a Irlanda, todos en bus de excursión por ahí adelante), y nos llevaron a la Nova Universidade de Lisboa. Dos charlas/conferencias, sesión de prácticas, comida tipo comedor universitario… Cuando al fin nos dejaron libres, serían las 17:30-18:00, y a las 20:00 era la cena. Ahí dudamos entre bajar a Lisboa a dar una vuelta, y cenar por nuestra cuenta, o si quedarnos. Acabamos quedándonos: la frecuencia de los buses y el hecho de que al día siguiente había que levantarse a las 06:00 nos echó para atrás. Así que fuimos a dar una vuelta por Costa da Caparica, el paseo al lado de la playa, y un centro comercial, y a las 20:00 estábamos ahí, en plan todo cuánto pueda comer.
Domingo: competición y turismo. Después de mi mayor madrugón en meses, y volver a comer en plan industrial, hala, a la Facultad. Una charla preparatoria, y a competir. La competición, un desastre: aunque fuimos capaces de completar dos ejercicios, uno se nos iba de tiempo, y el otro de memoria, así que nuestro resultado final fue un cero patatero. Nos dio mucha pena, y estuvimos llorando abrazados un rato, al acabarse el tiempo, pero después de una semana, estamos empezando a superarlo. Si queréis ayudarnos económicamente, en breve actualizaré el blog poniendo un identificador de PayPal donde se podrán hacer donativos.
Lo que realmente nos estaba jodiendo, o al menos a mí, era el hecho de estar en Lisboa un fin de semana, y no haber visto NADA DE NADA. Así que en cuanto acabó toda la ceremonia de entrega de premios, pasamos por el hotel, y fuimos a buscar el bus para ir “al centro”, con la suerte de que encontrar la parada, y que llegase el bus fueran cosas consecutivas: no esperamos ni 5 minutos.
En Lisboa, y tras coger un metro, nos recorrimos todo lo que pudimos: no me preguntéis nombres de sitios, no los retuve. Supongo que tanto Edu como Berte se acordarán al menos de uno. Cenamos en un restaurante, en plan jefazos, y nos fuimos a tomar una cerveza bohemia, y tras unas 5-6h de turismo, volvimos de nuevo en bus, a una velocidad poco inferior a la del sonido.
El lunes no dio mucho más de sí: en un alarde de habilidad, cogimos taxis de los buenos para ir al aeropuerto, costando estos unos 20€, y estuvimos jugando a la pocha (deporte oficial del concurso) en todo cuanto momento libre tuvimos. (A Berte creo que le ofrecieron ya un contrato de profesional, y yo oí por ahí que estoy en los puestos altos del draft)
En resumen, y a falta de contar las anécdotas ( me salió un texto demasiado aséptico ), el viaje estuvo bien, pero tenía la ilusión de que hubiera estado mejor
.
En cuanto traiga el cable para conectar la cámara, subiré las fotos más decentes. Y si Edu o Berte hacen alguna referencia a este evento en sus blogs, lo linkaré también
{ 5 } Comments
Te olvidas de los postres dobles y triples, y del tipo que casi se nos muere delante de las narices, pero buen relato
Fiiiiiiijo, ya me había olvidado del comatoso!!!! Es que claro, en Portugal no se sabe beber, y pasa lo que pasa…
Respecto a los postres dobles y triples, uf, vaya empachos
Haaalaaa, mira que no contar que casi se muere alguien y estabais allí para verlo…
Por lo menos quédate con que pasasteis el fin de semana en Portugal, en vez de hacer lo de siempre
Así que un cero patatero? Se me habia olvidado preguntártelo… Ya habrá tiempo a volver a Lisboa, hombre.
Un besiño
Esto me recuerda al viaje a Francia el año pasado. Durante unos días estuve muy nostálgica
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