simonpena.com Una mezcla heterogénea de tecnología y desvaríos

6Nov/072

Un día en el río

Estos últimos años, como calculo que os pasaría a muchos, mi vida familiar se ha reducido a las vacaciones y a los fines de semana. Tengo la suerte de que mi hermano estudie aquí, en Coruña, por lo que acabo viviendo en una réplica bastante buena de lo que era mi vida pre-universitaria, pero a mis padres los veo bastante poco, y eso se nota.

Últimamente, además, los fines de semana se estaban volviendo bastante predecibles: llego el viernes, vemos película en el Plus. Estoy el sábado relajadamente por allí: comida agradable, sobremesa agradable, tarde agradable... jornada agradable en general. Y los domingos, vienen mis abuelos a comer a casa. Esto, semana tras semana, mes tras mes, se acaba haciendo demasiado monótono. Así, cuando mi padre me comentó, a golpe de miércoles, que pensaban hacer senderismo el sábado por el Parque Natural das Fragas do Eume, me pareció un plan muy interesante :)

Acepté, inicialmente más por curiosidad que por otra cosa, y realmente no me arrepentí lo más mínimo de hacerlo. Llevamos dos coches, uno para dejar al final de la ruta, y otro al principio, y una guía de la naturaleza que encontraríamos en el paseo.

Fueron 13km y supuso, en cierto modo, volver a una infancia en la que las excursiones eran algo frecuente y emocionante. Llevar los bocadillos preparados de casa, unas manzanas para "limpiarse los dientes", la cámara de fotos... A pesar de los años pasados, aquello fue como rejuvenecer de repente (sí, no es que sea ya una "persona mayor", pero ya empiezo a tener una edad :P ). La ruta era de dificultad media, sus mayores dificultades las cuestas y alguna zona en la que había demasiadas piedras sueltas que obligaban a andar con cuidado. Pero, se supone que aquello no nos estaba llegando y en un momento en que nos desviamos de la ruta inicial, acabamos metiéndonos por otro camino, bastante más difícil. Encontramos paredes de granito bastante altas, y alguna zona de pendientes pronunciadas, y tuvimos que hacer proezas considerables para pasar algún tramo, sin ramas, raíces ni apenas piedras donde agarrarse, y con un calzado más pensado para pisar en zonas de barro y agua sin mojarse los pies, que para escalar por rocas con un mínimo de "adherencia". Sin embargo, no retrocedimos, y acabamos, después de un pequeño tramo de "monte a través", enlazando con el camino original.

Durante todo el tiempo, fotos [en Picasa]. Del Monasterio de Caaveiro, del río, de algún pequeño salto de agua... La verdad es que es un sitio muy bonito, está muy cuidado, y todavía no está suficientemente masificado para que pierda su encanto. A pesar de todo, nos encontramos con un número considerable de gente paseando.

La verdad, fue un día bonito, distinto y entretenido. No sé si hasta el punto de hacer lo que comentaba mi padre, y repetir todos los sábados, porque eso quizás le acabase quitando mérito, pero sí al menos para hacer de vez en cuando. ¿Quién sabe?, a lo mejor no soy tan sedentario como pensaba :P

Posted by Simón

Comments (2) Trackbacks (0)
  1. Hacer cosas variadas está bien :) . Y bueno, pasa nas mellores familias, cuando pasas tanto tiempo fuera de casa, tus padres te echan de menos, incluso a mí, con lo imbécil y poco agradecido que soy. Mira que es duro ser padre…

  2. Y mi cuestionario donde está?


Leave a comment

(required)

No trackbacks yet.