Le haré una oferta que no podrá rechazar
Aunque ni soy tan duro como Don Vito Corleone ni pretendo serlo, esta semana me tocó ponerme en el papel de negociador.
Si alguno de mis lectores sigue usando Movistar, sabréis que desde hace ya unos cuantos meses el consumo mínimo mensual (de 9€) no se cubre con el gasto realizado en los módulos de ahorro. En cristiano, eso significa que si yo llamo a Rebe, con la que tengo una tarifa de ahorro de 0.012€/min y gastamos X euros al mes, y por otra parte llamo a amigos en otras compañías, y gasto, por ejemplo, 6 euros al mes, Movistar me cobra los 3 euros de diferencia entre los 6 euros y los 9 del consumo mínimo. Y, por supuesto, los X euros hablados con Rebe. En casa, además, teníamos un módulo familiar por el que pagábamos 3€/mes en cada una de las líneas (4). El caso es que este pequeño desfase de mi línea, sumado a uno similar en la de mi hermano, y sumado a una mucho más grande en la de mis padres (que nunca llegaban a esa cuota mínima), nos hacía pagar unos fijos mensuales altísimos.
Al grano ya, que si no me quedo sin lectores: el sábado llamé a Movistar y dimos de baja el módulo familiar. Fue gracioso, porque aunque dejé bien claro que lo quería eliminar, tuve que ir sacando una a una cada una de las líneas. Y diciendo yo cada uno de los números, porque el teleoperador se quedaba callado disimuladamente (¿desea algo más?) cada vez que acababa una baja. Una vez hecho esto, echamos cuentas y decidimos pasar los teléfonos de mi padre y mi hermano a tarjeta, dejar el de mi madre en contrato, mientras que yo haría una portabilidad a Vodafone -quienes tengáis Vodafone, podéis anotar esto
-
Mi padre no tenía ya permanencia, pero mi hermano sí: penalización de 48 euros, y necesidad de dar de alta Mi Favorito de nuevo. Pero haciendo cálculos, decidimos que nos compensaba. Y cuando tratamos de hacer esos trámites, nos dijeron que esperásemos al lunes: el fin de semana ese departamento no trabajaba.
Y aquí viene lo bueno: cuando solicité el cambio desde contrato a prepago, me mandaron a un departamento de bajas, donde, muy amablemente, me preguntaron el motivo del cambio.
- Bueno, ya se sabe... En la situación actual interesa ajustar los gastos en la medida de lo posible, y esta línea gastaría mucho menos en tarjeta.
- Pero usted es consciente de que las tarifas en prepago son un X% más altas, y que además perdería todos los servicios especiales que tuviera contratados en esta línea, así como los puntos asociados, que se distribuirían en las restantes líneas contratadas por usted.
- Sí, sí, soy perfectamente consciente. Pero resulta que esta línea rara vez llega al consumo mínimo, y los últimos meses lo que estoy pagando es únicamente debido a las cuotas de mantenimiento. Respecto a lo que me comenta de los servicios, tampoco tengo ninguno contratado actualmente, por lo que no supondría un problema.
- (...) Estoy consultando aquí, y sus últimas facturas exceden en X del consumo mínimo.
- Sí, claro, porque las últimas facturas computaban los gastos de 4 líneas en conjunto en un módulo familiar. Pero si se fija, el gasto mensual de este número en concreto no suele llegar al gasto mínimo.
- Bueno, en ese caso podríamos ofrecerle un descuento del 50% en su factura en los próximos 6 meses...
- La verdad es que no me llega a compensar: si ese descuento solo se aplica sobre el gasto mínimo, estaríamos en la misma situación
[...]
Resultado: exención de pagar la cuota mensual durante 12 meses. Lo que mi padre hable será lo que pague
. Para completarlo, al día siguiente llamé para pasar a Víctor a prepago. Existía la penalización de 48€ por estar todavía en vigor la permanencia, pero... éxito otra vez, y exención de cuota mínima mensual por otros 12 meses.
Respecto a mi portabilidad, lo mismo. Me hicieron una contraoferta cojonuda, pero ahí sí que pesó más la teoría de "pues ahora ya no quiero", con lo que el mes que viene me veréis en Vodafone. Y a ver qué tal
El cuarto de siglo
Decía Jorge Manrique:
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,...
La verdad es que no me puedo quejar de los afluentes que tengo
Tiempo de cambios
De modo que empezaré desde el principio. Lo último que comenté aquí, por escrito, hablaba de mi viaje con Rebe a Madeira, a un congreso de Bioinformática. Pues casi dos meses más tarde... estoy trabajando. Diréis: pues qué bien, yo también trabajo. Ya, hombre, si yo también trabajaba cuando iba al laboratorio en la facultad. A lo que me refiero es que ya no soy un becario de tercer ciclo, sino que me acabo de incorporar al mundo laboral.
Los motivos son los de siempre en estos casos: un trabajo mal pagado; una responsabilidad que no entraba, en mi opinión, en el trato inicial; y la sensación de estar mal valorado. O de poder estar mejor valorado en otro lado, que no es lo mismo pero es parecido.
El primer punto es muy matizable: estaba con una beca de 10 a 15 horas semanales, lo que se traduce en unas 2 - 3 horas diarias de trabajo. Por ese tiempo, desde luego que lo que me pagaban estaba bien. Pero siendo realistas, superaba ampliamente esas horas en el laboratorio. Muy ampliamente. Los demás puntos, mucho más subjetivos, son los que me hicieron dar el salto, y son los que prefieron contar en persona, porque por escrito quedan mucho más serios de lo que en realidad fueron.
Así que, prácticamente de un día para otro, empecé a buscar trabajo, a mandar C.V., y a concertar entrevistas (Infojobs y la página de la facultad: tus grandes aliados
). El caso es que la demanda de informáticos ahora mismo en coruña pues no está nada mal
( de nuevo, para pedir opiniones de cada una de las entrevistas que hice, prefiero hacerlo en persona, que para contar pestes está trabajobasura.com, y para contar maravillas todavía me falta tiempo y experiencia )
En fin: el caso es que a partir del próximo día 1, contribuiré con parte de mi sueldo a vuestra sanidad, a las pensiones de vuestros padres, a la construcción de carreteras... Vamos, que pronto tendré que pagar impuestos
La siguiente entrada debería ser acerca de qué haré con la parte de mi sueldo que no se quedará España: mi nueva Xbox 360
. A ver si no tardo un mes en contarlo.
Grand Theft Auto
Sábado, 1 de diciembre
Más o menos a las 10 menos 10 de la mañana, a 10 minutos del principio del curso de Tai Chi en el que estábamos apuntados, estábamos Berte y yo llegando al aparcamiento de Pajaritas, a por mi coche. Cuando llegamos, yo me acerqué por la izquierda, Berte por la derecha, y yo me quedé todo extrañado:
"Vaya, hombre, Víctor se dejó la ventanilla abierta y se mojó un poco por dentro. Pues sí que estaba tenso ayer con el coche, para que se le olvidara..."
O, como diría el propio Víctor, "Vaya pavo". Claro, la coña es que luego abrí la puerta, sin usar las llaves, cosa que ya me resultó mucho más extraña: "joer, me dijo que había cerrado". La verdad, no me creía lo que estaba pasando. Pero cuando me siento y voy a encender el coche...
-Berte, mira
Berte o ya se lo olía, o lo vio antes y esperó a que yo me diera cuenta, porque la ventanilla de su lado también estaba bajada, y también había entrado algo de agua. Y cuando le señalé la zona del volante, pues ya lo tuvimos claro los dos. Habían quitado una tapa y desenganchado la zona del contacto de los cables que salían de allí. Cogí el móvil, y salí del coche, y fue sólo en ese momento cuando vi cómo habían forzado la cerradura del lado del conductor. Sin embargo, no parecía faltar nada: estaba toda la documentación del coche en la guantera, los mapas, los chalecos reflectantes...
Después de llamar por teléfono a casa, mis padres me dijeron que fuese a algún garaje, para llevar el coche a ver si me lo podían arreglar. Les comenté la posibilidad de llamar a la policía, pero dado que tenemos el coche asegurado sólo a terceros, me dijeron que no valdría de gran cosa.
Tras guardar en el maletero, bajo llave, todo lo que había en la guantera y en las puertas, nos fuimos a buscar un taller. La verdad es que en aquel momento el coche era igual de "sustraíble" que por la noche: seguía con las ventanillas bajadas, y los cables del volante a la vista. Y seguía sin poderse cerrar. Pero si había aguantado la noche...
La mayor parte de los talleres que miramos estaban cerrados, y en el único que vimos abierto nos dijeron que necesitábamos un taller de electrónica... y que teníamos que avisar a la policía. Porque sí: aparentemente el coche estaba en el mismo sitio, y aparentemente no habían hecho nada con él. Pero no podíamos estar seguros, y poniendo una denuncia me cubría las espaldas en caso de que alguien hubiera hecho alguna barbaridad con mi coche durante la noche.
Hay un cuartel de la policía nacional bastante cerca de mi casa, donde Darío y unos colegas habían denunciado o un intento de robo, o una agresión, en uno de sus primeros cumpleaños en Coruña, enfrente de la Cruz Roja. Allí fuimos, después de preguntar cómo llegar, y después de unos minutillos en la sala de espera (donde Berte intentó buscarme parecidos razonables con los etarras de los carteles) nos mandaron pasar a la zona de denuncias. El tío que nos atendió fue muy majo, y se permitió intentar acertar el modelo de mi coche
-No me digas qué coche tienes, te lo digo yo: ¿Es un escort? ¿Un orión?
-Es un kadett
-Vaya, era la otra opción.
Nos felicitó por haber decidido poner la denuncia, y luego nos envió a "sus compañeros" de la científica en busca de huellas. El tío del taller que nos recomendó denunciar nos había aconsejado evitar este paso, dado que rara vez aportaba nada bueno. Pero por la coña de CSI, y dado que no teníamos mucho más que hacer...
Volvimos a Pajaritas Berte y yo, y allí estuvimos esperando, pensando cómo haríamos para reconocer policías de paisano (según el policía que nos atendió en la denuncia, posiblemente fueran con un coche de paisano). Pues bien: no fue difícil. Cierto es que estábamos esperando que llegaran, con lo que estaríamos más atentos a detalles, pero cuando llegó un Citroen C4 gris, nuevecito, y se bajaron dos tíos con pantalones vaqueros, cazadoras de cuero, y zapatos "de sport"... no nos sorprendió que se dirigiesen a nosotros y nos saludaran.
Tomaron huellas, fueron bastante meticulosos, y tuvieron varios gestos del que "conoce bien su trabajo". No comentaré eso en el blog, porque podría permitir que otras personas fuesen más cuidadosas en sus delitos: aunque es una actitud paranoica, vosotros no sabéis con qué términos de búsqueda se llega a este blog
Pero si queréis, cualquier día os los comento en persona. El caso es que así, de primeras, no descubrieron nada que vaya a identificar a quien ¿intentó? ¿logró? robar mi coche. Porque esa es otra: cuando uno de los policías comprobó si el coche arrancaba, todos esperábamos ver que no, que de algún modo el coche no se daría movido de allí, y que por eso lo dejaron quedar. Así que la sorpresa fue mayúscula cuando, después de "cierta técnica", el coche estaba al ralentí, tan tranquilamente. Es decir: no se lo llevaron porque no quisieron, alguien los interrumpió en algún momento dado - y luego no volvieron "a acabar el trabajo" -, o directamente se lo llevaron, la liaron, y luego lo dejaron donde estaba.
De cualquier modo, el policía me enseñó la técnica secreta esa, con lo que volvía a tener el coche totalmente operativo. Aunque claro: se me haría violento arrancarlo delante de más gente
. Nos comentó también acerca de un taller eléctrico que conocía él, y a dónde podíamos llevar el coche, y luego se fue con su compañero. A continuación, Berte y yo llevamos el coche al aparcamiento de al lado de mi casa, y tras andar trasteando algo, conseguimos volverlo a cerrar: con las ventanillas bajadas y los seguros puestos, los únicos puntos flacos eran el arranque, y el hecho de que, según la policía, una vez que la cerradura está forzada, es muy fácil volverlo a abrir.
Berte se fue, y yo subí a casa, a mirar en internet talleres a dónde llevar el coche. Pero claro: los sábados la gente no trabaja, y si lo hacen te hablan mal por teléfono (manda narices, cobrando la hora de mano de obra al precio que la cobran, y aun tienen la cara de hablarle mal a uno). Así que acabé rindiéndome, y trayéndome el coche para casa: ya se arreglará por la semana, pero al menos malo será que alguien se lo lleve.
Desde luego que es una faena que a uno le entren en el coche y todo esto, y que pone los pelos de punta ver desde tan cerca la posibilidad de quedarse sin él. Pero al mismo tiempo también fue una suerte que lo dejasen quedar, en vez de tirarlo por ahí en cualquier lado, o simplemente que no tirasen con toda la documentación o rompieran cosas sólo por que sí. Y no puedo dejar de pensar que el fin de semana pasado, por ejemplo, el sábado no toqué el coche. ¿Qué habría pasado si hoy no tuviera Tai Chi, y no me hubiese pasado a por el coche hasta el domingo? ¿Habrían vuelto a "acabar la faena"? ¿Habría venido algún otro "maleante" y hubiera vaciado el interior? En fin... cuando sepa cuánto cuesta arreglarlo, espero poder decir lo de "aínda bo foi que non foi nada".
Cosas sobre mí
Cumpliendo lo prometido a Raquel, ahí va este cuestionario:
- ¿Vas a ser sincero con este cuestionario? Voy a intentarlo.
- ¿Por quién te dieron ese nombre? No lo sé: supongo que les pareció bonito a mis padres, y listo. Desde luego, ni el vino ni los zumos eran tan famosos en aquella época
- ¿Le pides deseos a las estrellas? Sí, de vez en cuando.
- ¿Cuando fue la última vez que lloraste? Es posible que haya llorado desde entonces y no me acuerde, pero al menos en Marzo del año pasado.
- ¿Te gusta tu letra? Sí, estoy bastante orgulloso de ella
- ¿El pan te gusta con qué? Con salchichón, queso curado, pavo... La verdad, no me suele costar encontrar con qué acompañarlo
- ¿Cuántos hijos quieres tener? Supongo que 2, como mucho 3.
- ¿Recuerdas algún momento en especial? Recuerdo muchos momentos especiales.
- ¿Si fueras otra persona, serías tu amigo? Al menos en un primer momento sí. Luego quizás acabase decepcionándome a mí mismo
- ¿Tienes un diario de vida? No. Tuve uno de pequeño, aunque nunca fui muy constante escribiendo. Y este blog no es suficientemente periódico - ni exhaustivo - para considerarse un diario.
- ¿Eres sarcástico? Suelo intentarlo.
- ¿Saltarías en bungee? No, pero volaría en parapente.
- ¿Cuál es tu cereal preferido? Ahora ya hace tiempo que no desayuno cereales, pero en su día, los Golden Graham's, o los Frosties de Kellogg's.
- ¿Te desabrochas los zapatos antes de sacártelos? Uso bambas sin atar, así que no
- ¿Crees que eres fuerte? Físicamente sí, aunque sin llegar a ningún extremo. Emocional o psíquicamente, ya no estoy tan seguro.
- ¿Tu helado favorito? Sin dudarlo, de limón.
- ¿Cuánto calzas? Un 44 en zapatos, y un 45 en calzado deportivo.
- ¿Rojo, rosado u otro color? Quizás el blanco o el azul marino sean mis favoritos, aunque me gustan casi todos.
- ¿Qué es lo que menos te gusta de ti? Supongo que no tener una autoestima constante.
- ¿A quién extrañas mucho? Echo de menos a toda la gente con la que conviví, y que de un modo u otro no están tan cerca como antes.
- ¿Te gustaría que todos a quienes les enviaste este mail te respondieran? No envío esto a nadie, y desde luego que tampoco pretendo que quienes lo lean lo hagan ellos mismos.
- ¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puestos? Pantalones verdes y bambas negras.
- ¿Lo último que comiste hoy? Pescado con un salteado de verduras, en casa.
- ¿Qué estás escuchando en este momento? Coldplay - Parachutes.
- ¿La última persona con la que hablaste por teléfono? Con Rebe.
- ¿Lo primero que te fijas del sexo opuesto? Los ojos, la mirada. Después la sonrisa, y luego ya doy una visual más completa.
- ¿Deporte favorito para ver por tv? Fúbtol, supongo. Aunque todo depende del nivel de aburrimiento.
- ¿Color de pelo? Castaño claro.
- ¿Color de ojos? Marrón verdoso. Al menos a veces
. - ¿Lentes de contacto? Afortunadamente sí: no me gustaba nada llevar gafas.
- ¿Comida favorita? Todo un clásico: arroz blanco con huevos fritos y salsa de tomate.
- ¿Película de terror o final feliz? Depende de la situación. Hay días que necesito finales felices, otros en los que me apetece pasar miedo, y otros en los que "rechazo" ver pasteladas
. - ¿Día favorito del año? En el 2007, el 4 de Junio.
- ¿Invierno o verano? Casi prefiero la primavera: temperatura suave, sin llover, pero sin pasar demasiado calor.
- ¿Besos o abrazos? Tiene que haber de todo.
- ¿Postre preferido? No se me ocurre ninguno.
- ¿Quién crees que te responderá? Algún colgao
. - ¿El que menos crees que lo hará? ...
- ¿Qué libro estás leyendo? Ahora mismo, Victoria, de Conrad.
- ¿Qué hay en tu pared? Una estantería. ( Para saber qué hay por dentro, tendría que preguntarle a Mon, que supongo que sabrá de eso).
- ¿Qué viste anoche en la tele? El partido de la selección.
- ¿Rolling Stones o Beatles? ¿Si contesto "ninguno" pasa algo? Supongo que los Beatles, pero tampoco especialmente.
- ¿Te gustan las aventuras? Las películas de aventuras sí, los libros de aventuras también. No sé por dónde van los tiros en esta pregunta
. - ¿Eres extrovertido? Soy tímido al principio, pero tardo poco en soltarme.
- ¿Alguna fantasía en especial? Supongo que si tengo que escoger, sería liarme con la madre de Chandler vestida de Princesa Leia.
- ¿Las Sabanas con animalitos o lisas? Mis sábanas son bastante sobrias, pero mi edredón "cuenta" la historia de la isla del tesoro.
Un día en el río
Últimamente, además, los fines de semana se estaban volviendo bastante predecibles: llego el viernes, vemos película en el Plus. Estoy el sábado relajadamente por allí: comida agradable, sobremesa agradable, tarde agradable... jornada agradable en general. Y los domingos, vienen mis abuelos a comer a casa. Esto, semana tras semana, mes tras mes, se acaba haciendo demasiado monótono. Así, cuando mi padre me comentó, a golpe de miércoles, que pensaban hacer senderismo el sábado por el Parque Natural das Fragas do Eume, me pareció un plan muy interesante
Acepté, inicialmente más por curiosidad que por otra cosa, y realmente no me arrepentí lo más mínimo de hacerlo. Llevamos dos coches, uno para dejar al final de la ruta, y otro al principio, y una guía de la naturaleza que encontraríamos en el paseo.
Fueron 13km y supuso, en cierto modo, volver a una infancia en la que las excursiones eran algo frecuente y emocionante. Llevar los bocadillos preparados de casa, unas manzanas para "limpiarse los dientes", la cámara de fotos... A pesar de los años pasados, aquello fue como rejuvenecer de repente (sí, no es que sea ya una "persona mayor", pero ya empiezo a tener una edad
). La ruta era de dificultad media, sus mayores dificultades las cuestas y alguna zona en la que había demasiadas piedras sueltas que obligaban a andar con cuidado. Pero, se supone que aquello no nos estaba llegando y en un momento en que nos desviamos de la ruta inicial, acabamos metiéndonos por otro camino, bastante más difícil. Encontramos paredes de granito bastante altas, y alguna zona de pendientes pronunciadas, y tuvimos que hacer proezas considerables para pasar algún tramo, sin ramas, raíces ni apenas piedras donde agarrarse, y con un calzado más pensado para pisar en zonas de barro y agua sin mojarse los pies, que para escalar por rocas con un mínimo de "adherencia". Sin embargo, no retrocedimos, y acabamos, después de un pequeño tramo de "monte a través", enlazando con el camino original.
Durante todo el tiempo, fotos [en Picasa]. Del Monasterio de Caaveiro, del río, de algún pequeño salto de agua... La verdad es que es un sitio muy bonito, está muy cuidado, y todavía no está suficientemente masificado para que pierda su encanto. A pesar de todo, nos encontramos con un número considerable de gente paseando.
La verdad, fue un día bonito, distinto y entretenido. No sé si hasta el punto de hacer lo que comentaba mi padre, y repetir todos los sábados, porque eso quizás le acabase quitando mérito, pero sí al menos para hacer de vez en cuando. ¿Quién sabe?, a lo mejor no soy tan sedentario como pensaba
Pinchar en hueso
Tras los trámites iniciales ("¿te duele?", "¿te mareas?", etc), todo iba bien. De hecho, incluso me había sorprendido la rapidez del proceso.
Sin embargo, cuando fui a la silla a sentarme mientras le tocaba el turno a mi hermano, la cosa se puso, literalmente, negra. Poco a poco fui viendo cómo me mareaba, cómo perdía visión, y cómo estaba próximo a perder el sentido (sí: recordaba esa experiencia de cuando me arreglé la cara, saliendo un jueves). La pobre enfermera no sabía qué hacer:
-¿quieres un vaso de agua?
-¿eh?
-¿quieres un vaso de agua?
-¿eh?
-Agua, ¿tienes sed?
-Ah, sí. - sin tocar el vaso -
El caso es que la situación fue bastante extraña. Primero me dio el chungo más fuerte. Luego me recuperé, y empezaba a ver de nuevo. Pero, a continuación, en vez de acabar de ponerme bien de todo, me dio otro bajón. La tensión que pasaron la enfermera y mi hermano mientras me movía, lastimosamente, hasta la camilla, fue enorme
. Allí, con las piernas en alto, y una toalla húmeda en el cuello, acabé por recuperarme.
Y no por ser una frase típica dejó de hacerme gracia el comentario de la enfermera.
Joer, con estos sustos, me acaba de quedar el pulso como para robar panderetas...
En fin, chicos. Sacarse sangre está bien. Pero marearse no
Cómo pedir las cosas de manera educada
En nuestro piso, cuando alguien no cumple en las tareas domésticas, El Tío Sam se encarga de recordarle sus obligaciones.
Keep Alive
Podría ser que las haya usado todas en la memoria del proyecto, y que pensar ahora en juntar dos frases seguidas se convierta en una tarea imposible. O podría ser que la resaca me afecte hasta este límite. También podría ser que no tenga palabras para expresar lo contento que estoy sin quedarme corto o caer en cursiladas .
De cualquier manera, sigo vivo, y acabo de superar un plazo que llevaba en mi horizonte desde que presentamos el anteproyecto: el depósito de la memoria el día 6 de Julio. Ahora sólo me queda preparar la presentación, que las cosas no se tuerzan cuando me toque hacerla, y ... seré un ingeniero.
Todo estaba mejor cuando estaba contigo,
dime qué noche te toca librar, me olvido...
Polvo en el aire - Quique González
Prometo que algún día escogeré una letra de Carlos Chaouen
Y a veces creo en la magia…
El lugar era como me habían contado - sí, en los 6 años que llevo en Coruña, aun no había ido. Un sitio donde te ponen tapas de raxo, embutidos o tortilla, siempre que pidas algo de beber. La bebida sale, por tanto, un poquito más cara, pero el comer "gratis" suele merecer la pena. Claro, de todos modos, y supongo que para que sea rentable el negocio, hay que tomarse varias cañas para que la cantidad de comida sea suficiente. Y, de nuevo claro, tras varias cañas las cosas se ven de otra manera.
Así que bastante influido por las cañas, convencí a Mon (el tercer mosquetero de la noche de fiesta) y a Ibarra, para seguir al Orzán. No me costó mucho, la verdad: bien sea por asegurarles que saldríamos de tranquis (expresión esta que merece un post por sí sóla), o por las ganas que ya tuvieran ellos mismos, el caso es que acabamos en el Populix (este bar que hay al lado de La Bombilla, y donde ponen 2x1 a 5€)
Sí: cualquiera puede hacerse una composición de la situación, una vez llegamos al Populix. El primer cubata es de rigor, y todavía entra en la categoría de tranquis. El segundo va con la intención de que, quien no invitase en la primera ronda, pudiera hacerlo ahora. Y el tercero... el tercero ya es vicio
.
No debía ser muy tarde cuando salimos del Populix hacia el Orzán. En principio íbamos hasta el Hangar, un antro jebi muy del agrado de Ibarra, y ahí fue donde la noche comenzó a tomar un cariz totalmente distinto: nos encontramos a Gabi dentro, y a Alex fuera, (o al revés, o los dos juntos, dá igual: el caso es que nos los encontramos). Nos dijeron que andaba Darío y compañía (aunque suene a frase hecha, raro es el día que se vea a Darío mal acompañado) en el Aqua. Así que nos pasamos a saludar, y...
Y acabamos volviendo Mon y yo a las 07.30 a casa, en la línea 5. Por el medio, me sentí de lo más torpe que se pueda sentir un ser humano (quitando que trabajes con explosivos y te levantes con resaca), descubriendo lo que molesta cuando un móvil se queda sin batería en el momento menos apropiado. Vi también cómo puede llegar a importunar algo tan trivial como tener un oído atascado, o cómo puede cambiar un día en un par de horas. Y desde luego, decidí, cuando creía que la oportunidad se había echado a perder, que nunca volvería a ser tan inútil.
Una semana más tarde, tuve una segunda oportunidad. Desde entonces, estoy encantado...
