Le haré una oferta que no podrá rechazar
Aunque ni soy tan duro como Don Vito Corleone ni pretendo serlo, esta semana me tocó ponerme en el papel de negociador.
Si alguno de mis lectores sigue usando Movistar, sabréis que desde hace ya unos cuantos meses el consumo mínimo mensual (de 9€) no se cubre con el gasto realizado en los módulos de ahorro. En cristiano, eso significa que si yo llamo a Rebe, con la que tengo una tarifa de ahorro de 0.012€/min y gastamos X euros al mes, y por otra parte llamo a amigos en otras compañías, y gasto, por ejemplo, 6 euros al mes, Movistar me cobra los 3 euros de diferencia entre los 6 euros y los 9 del consumo mínimo. Y, por supuesto, los X euros hablados con Rebe. En casa, además, teníamos un módulo familiar por el que pagábamos 3€/mes en cada una de las líneas (4). El caso es que este pequeño desfase de mi línea, sumado a uno similar en la de mi hermano, y sumado a una mucho más grande en la de mis padres (que nunca llegaban a esa cuota mínima), nos hacía pagar unos fijos mensuales altísimos.
Al grano ya, que si no me quedo sin lectores: el sábado llamé a Movistar y dimos de baja el módulo familiar. Fue gracioso, porque aunque dejé bien claro que lo quería eliminar, tuve que ir sacando una a una cada una de las líneas. Y diciendo yo cada uno de los números, porque el teleoperador se quedaba callado disimuladamente (¿desea algo más?) cada vez que acababa una baja. Una vez hecho esto, echamos cuentas y decidimos pasar los teléfonos de mi padre y mi hermano a tarjeta, dejar el de mi madre en contrato, mientras que yo haría una portabilidad a Vodafone -quienes tengáis Vodafone, podéis anotar esto
-
Mi padre no tenía ya permanencia, pero mi hermano sí: penalización de 48 euros, y necesidad de dar de alta Mi Favorito de nuevo. Pero haciendo cálculos, decidimos que nos compensaba. Y cuando tratamos de hacer esos trámites, nos dijeron que esperásemos al lunes: el fin de semana ese departamento no trabajaba.
Y aquí viene lo bueno: cuando solicité el cambio desde contrato a prepago, me mandaron a un departamento de bajas, donde, muy amablemente, me preguntaron el motivo del cambio.
- Bueno, ya se sabe... En la situación actual interesa ajustar los gastos en la medida de lo posible, y esta línea gastaría mucho menos en tarjeta.
- Pero usted es consciente de que las tarifas en prepago son un X% más altas, y que además perdería todos los servicios especiales que tuviera contratados en esta línea, así como los puntos asociados, que se distribuirían en las restantes líneas contratadas por usted.
- Sí, sí, soy perfectamente consciente. Pero resulta que esta línea rara vez llega al consumo mínimo, y los últimos meses lo que estoy pagando es únicamente debido a las cuotas de mantenimiento. Respecto a lo que me comenta de los servicios, tampoco tengo ninguno contratado actualmente, por lo que no supondría un problema.
- (...) Estoy consultando aquí, y sus últimas facturas exceden en X del consumo mínimo.
- Sí, claro, porque las últimas facturas computaban los gastos de 4 líneas en conjunto en un módulo familiar. Pero si se fija, el gasto mensual de este número en concreto no suele llegar al gasto mínimo.
- Bueno, en ese caso podríamos ofrecerle un descuento del 50% en su factura en los próximos 6 meses...
- La verdad es que no me llega a compensar: si ese descuento solo se aplica sobre el gasto mínimo, estaríamos en la misma situación
[...]
Resultado: exención de pagar la cuota mensual durante 12 meses. Lo que mi padre hable será lo que pague
. Para completarlo, al día siguiente llamé para pasar a Víctor a prepago. Existía la penalización de 48€ por estar todavía en vigor la permanencia, pero... éxito otra vez, y exención de cuota mínima mensual por otros 12 meses.
Respecto a mi portabilidad, lo mismo. Me hicieron una contraoferta cojonuda, pero ahí sí que pesó más la teoría de "pues ahora ya no quiero", con lo que el mes que viene me veréis en Vodafone. Y a ver qué tal
Un día en el río
Últimamente, además, los fines de semana se estaban volviendo bastante predecibles: llego el viernes, vemos película en el Plus. Estoy el sábado relajadamente por allí: comida agradable, sobremesa agradable, tarde agradable... jornada agradable en general. Y los domingos, vienen mis abuelos a comer a casa. Esto, semana tras semana, mes tras mes, se acaba haciendo demasiado monótono. Así, cuando mi padre me comentó, a golpe de miércoles, que pensaban hacer senderismo el sábado por el Parque Natural das Fragas do Eume, me pareció un plan muy interesante
Acepté, inicialmente más por curiosidad que por otra cosa, y realmente no me arrepentí lo más mínimo de hacerlo. Llevamos dos coches, uno para dejar al final de la ruta, y otro al principio, y una guía de la naturaleza que encontraríamos en el paseo.
Fueron 13km y supuso, en cierto modo, volver a una infancia en la que las excursiones eran algo frecuente y emocionante. Llevar los bocadillos preparados de casa, unas manzanas para "limpiarse los dientes", la cámara de fotos... A pesar de los años pasados, aquello fue como rejuvenecer de repente (sí, no es que sea ya una "persona mayor", pero ya empiezo a tener una edad
). La ruta era de dificultad media, sus mayores dificultades las cuestas y alguna zona en la que había demasiadas piedras sueltas que obligaban a andar con cuidado. Pero, se supone que aquello no nos estaba llegando y en un momento en que nos desviamos de la ruta inicial, acabamos metiéndonos por otro camino, bastante más difícil. Encontramos paredes de granito bastante altas, y alguna zona de pendientes pronunciadas, y tuvimos que hacer proezas considerables para pasar algún tramo, sin ramas, raíces ni apenas piedras donde agarrarse, y con un calzado más pensado para pisar en zonas de barro y agua sin mojarse los pies, que para escalar por rocas con un mínimo de "adherencia". Sin embargo, no retrocedimos, y acabamos, después de un pequeño tramo de "monte a través", enlazando con el camino original.
Durante todo el tiempo, fotos [en Picasa]. Del Monasterio de Caaveiro, del río, de algún pequeño salto de agua... La verdad es que es un sitio muy bonito, está muy cuidado, y todavía no está suficientemente masificado para que pierda su encanto. A pesar de todo, nos encontramos con un número considerable de gente paseando.
La verdad, fue un día bonito, distinto y entretenido. No sé si hasta el punto de hacer lo que comentaba mi padre, y repetir todos los sábados, porque eso quizás le acabase quitando mérito, pero sí al menos para hacer de vez en cuando. ¿Quién sabe?, a lo mejor no soy tan sedentario como pensaba
Cómo pedir las cosas de manera educada
En nuestro piso, cuando alguien no cumple en las tareas domésticas, El Tío Sam se encarga de recordarle sus obligaciones.
