Expo 2008: De viaje por Zaragoza (V)
La Expo
Creo que no hay mejor momento para acabar de hablar de mi viaje a Zaragoza que ahora, casi un mes después de que se acabase la Exposición Internacional. (Cuando, por fin, consigo vencer la pereza de ponerme a escribir de nuevo
)
Era la primera exposición de este tipo a la que iba, y la verdad es que no tenía mucha idea de qué me iba a encontrar allí. Además, reconozco que me desentendí demasiado del asunto, y no busqué, apenas, información acerca de los pabellones más interesantes, qué habría en ellos, cómo (a qué horas) visitarlos... Iba un poco en plan maleta: a mí que me lleven, que yo no protesto.
Tenía la excusa de que solo estábamos dos días enteros en Zaragoza: el viernes y el sábado, y no había ninguna entrada de dos días. La entrada de tres días costaba el doble que la de uno, y ni quería comprar una de tres para desaprovecharla, ni me parecía buena idea comprar dos entradas de un día. Después, el detalle de dormir hasta el mediodía el viernes acabó de decidirme: un día me llegaría para la Expo.
El problema que tienen estos sitios tan enormes son las colas. Había colas para casi cualquier cosa. Los pabellones era donde más gente se concentraba, claro, pero ir a los servicios, comprar un bocadillo o una bebida, subirse al teleférico... eran actividades que requerían grandes dosis de paciencia. Por supuesto, si un pabellón presenta una cola de dos horas, tiene que haber algún otro pabellón donde se pueda entrar sin esperar nada: esa fue un poco mi táctica al final. Pero claro, esos eran los pabellones más humildes, por decirlo suavemente. La mayoría de los pabellones sin cola consistían en cuatro puestos de venta, donde podías comprar un collar, unos pendientes, postales... Lo que uno esperaría de una Feria de Muestras local. Y ahí fue cuando realmente se me abrieron los ojos: toda la Exposición no era más que una Feria de Muestras a lo grande. Algunos países tenían pabellones verdaderamente trabajados, con contenidos interesantes, o espectáculos llamativos. Pero muchos, y casi me atrevería a decir la mayoría, eran los puestos de venta que comentaba antes.
A pesar de eso, me gustó. Nos coincidió un espectáculo del Cirque du Soleil, simplemente espectacular. Y, de entre los pabellones que visitamos, algunos resultaron toda una sorpresa: en el de las Comunidades del Caribe nos recrearon una especie de tormenta tropical, con viento, agua y sonidos de lo más realista; en el pabellón de Japón nos pusieron un vídeo de su relación con el agua a lo largo de los tiempos; en el de Castilla La Mancha, creo, tenían un mecanismo que iba escribiendo palabras con gotas de agua, como si se tratasen de leds; en el de Canarias hablaban de sus progresos para desalinizar el agua, y hacerla apta para el uso -además de regalar un bolígrafo con lanzador de pompas de jabón de lo más simpático
-
Lo cierto es que toda la Exposición giraba alrededor del agua y su importancia para la Humanidad, centrándose en la necesidad de realizar un desarrollo sostenible. Casi todos los pabellones serios (es decir, los que tenían algo más que tiendas) hacían alguna referencia, siendo en algunos casos bastante interactiva. Y por experiencia interactiva hablando de agua, me refiero a mojarte. Con una temperatura próxima a los 35 grados (qué lejos queda ahora, con el frío que se acerca), no había nada más agradable que mojarse un poco. Eso es uno de los "peros" más grandes que le vi a la Exposición: la megafonía recomendaba beber abundantemente y mantenerse a la sombra. Sin embargo, fuentes públicas, donde se pudiera rellenar una botella, había contadas, y la mayoría de las colas incluían bastantes tramos bajo el sol. Claro: con medidas así, la venta de gorros y bebidas refrescantes se dispararía... -Yo me aficioné duramente a los granizados: limón, menta...-
Con todo, y aunque el calor, la sed, las jotas (habrá a quienes le gusten, pero ufff) y las colas hicieron su parte para "complicar" el viaje, el resultado final fue más que positivo: qué bonito es viajar
Expo 2008: De viaje por Zaragoza (IV)
Por Zaragoza
"-¿Te gusta, chiquitín?"
Qué majas que son en Zaragoza las mujeres de la noche ![]()
No tuvimos problema para entrar en la basílica del Pilar: ni por las pintas que llevábamos (omitimos totalmente el cartel que prohibía la entrada a gente vestida con pantalones cortos, faldas o vestidos demasiado cortos, escotes o camisetas de tirantes, así como "calzado inapropiado"), ni por la afluencia de gente. Y es que en la plaza había una cantidad enorme de chavales, con banderitas de diversos países: resulta que eran los afortunados de La Ruta Quetzal.
Como consejo que quizás resulte útil a más de uno, en Zaragoza la gente tiene en poca estima a los peatones: si el semáforo se pone en verde, aunque tú todavía estés cruzando, los coches arrancarán. Nos coincidió verlo una o dos veces, y joer, por qué poquito...
Otra cosa que aprendí es que los turcos son muy raros. Supongo que casi todos "mis lectores" conocen el vídeo del indio loco. Pues en el kebab donde cenamos dos de los días tenían una especie de MTV que ponía este tipo de canciones una y otra vez. Todos podrían ser Hits
.
Expo 2008: De viaje por Zaragoza (III)
El apartamento
Después de la experiencia con el taxi, "¿serían todos los zaragozanos igual de bordes?", fuimos a desayunar algo a un bar. Y el camarero/dueño no contribuyó a modificar nuestra opinión: tardó en dignarse a mirarnos, y luego dejó los cafés y bollería en la barra de cualquier manera, para que lo cogiésemos nosotros, y en ningún momento se preocupó por si la bebida se derramaba. (El resto del viaje se encargó de tirar por tierra esta impresión inicial: todos estaban más que dispuestos a ser de lo más majicos )
Después de desayunar, el novio de la hermana de Rebe se fue a trabajar, y nosotros llamamos a los de la inmobiliaria: habíamos quedado a las 08:30, y la verdad es que teníamos unas ganas considerables de dejar las maletas y darnos una ducha.
Estábamos bastante tensos en lo referente al piso: nos salía en 120€/noche, a dividir entre los 4, y la verdad es que nos parecía bastante barato para ser en la ciudad sede de la Expo y en pleno mes de Julio. Nos temíamos cualquier cosa: un piso lleno de mierda, un piso compartido con mucha más gente, un piso pequeñísimo... Y la verdad es que, afortunadamente, nos equivocamos.
En cuanto los de la inmobiliaria se hubieron ido, acomodamos las cosas: en vez de dos habitaciones dobles y una simple, había dos simples y una doble. Unas pequeñas reformas más tarde, estábamos todos durmiendo un poco:
-Venga, descansamos 2 horitas y vamos a dar una vuelta
Al final fueron 4, y alrededor de las 12 nos despertamos, con el mal sabor de boca de estar en Zaragoza durmiendo, en vez de viendo la ciudad. Así que nos metimos prisa y decidimos salir a la calle en cuanto nos diésemos una ducha...
En el futuro, todos sabremos que cuando se alquila un piso es una buena idea preguntar cómo se enciende la caldera. Siempre queda la opción de ducharse en frío, claro, pero según uno se va haciendo mayor, la cosa jode más... Cuando ya estábamos todos duchados y ya habíamos ido a comprar algo de comer nos contestaron de la inmobiliaria: por la tarde iría el casero a explicar cómo funcionaba. Por cierto, la ducha podría salir como ejemplo de "angosto" en cualquier diccionario o enciclopedia: si te girabas, te golpeabas en los codos
Cuando volvimos, después de visitar Zaragoza, el casero había dejado unas instrucciones de lo más detalladas: pulsar aquí, girar allí, acercar la cerilla... La caldera tampoco funcionó siguiendo sus pasos, pero eso es lo de menos
Expo 2008: De viaje por Zaragoza (II)
El viaje de ida
-Monforte me suena, ¿es un sitio donde hay un balneario?
-Ah... ¿Entonces es uno donde hay unas tartas muy famosas?
Había, además de mí, un señor mayor, con su bastón, y con mucha pinta de haber hecho el trayecto docenas de veces.
Yo tenía el asiento número 102, y tenía el 103 y el 105 para Rebe y su hermana. Pero cuando entré en el compartimento, el señor de bastón estaba en mi asiento. Como todavía quedaban sitios libres, no le dije nada, y me senté a su lado.
Para el viaje, yo tenía pensado llevar algo de lectura: unos artículos para los trabajos del doctorado de modo que pudiese ir subrayando algo, folios en blanco por si me daba por hacer algún diseño preliminar... la buena voluntad duró menos de 5 minutos: después de ese tiempo los artículos estaban en el fondo de la bolsa, de donde no salieron en el resto del viaje. De modo que alterné mi tiempo entre jugar con la N800, dormitar, mirar para los demás, dormitar... Y agobiarme. Llegó un momento en que, revisando por enésima vez los tickets, no era capaz de ver uno de los asientos.
-¡¡¡Joer, la chica de la taquilla no me pilló todos los asientos en el mismo compartimento!!! Rebe me va a matar
La coña es que estuve bastante tiempo mirando los asientos, a ver si se me había pasado algo por alto... hasta que se me ocurrió mirar dónde me había sentado yo. Y claro... al estar sentado el señor mayor en mi sitio, y yo en otro, pues resulta que ese otro sitio era también uno de los que tenía reservados. Hábil que es uno.
Cuando llegamos a Lugo, además de Rebe y su hermana, se subió otro señor, de modo que quedó el compartimento lleno, y nos sentamos ya cada uno en su sitio. La verdad es que no hubo nada especialmente destacable: alguna frase ocasional cruzada con los demás compañeros de vagón, calor e incomodidad. Cenamos en el vagón restaurante, lo que nos sirvió también para desconectar un poco y estirarnos, y, básicamente, dejamos pasar el tiempo.
Hasta que llegamos a una estación en algún punto que ya no recuerdo entre Lugo y Ourense, cuando ya se habían bajado la chica de los libros y el señor del bastón, lo único destacable fue la conversación pintoresca que se desarrollaba en el pasillo, al lado de nuestra puerta: un catalán y un gallego hablaban acerca de los trenes, el franquismo, los vascos, los catalanes, el camino de Santiago, la población de Vigo... La verdad es que le dieron un buen repaso a la actualidad. Pero, en esa estación tuvimos algún que otro cambio.
Por la puerta asomó la cabeza un señor:
-¿El asiento setenta y nueve?
-Estos son los del 100, el suyo debe estar un par de vagones más al fondo
Respiramos aliviados. El individuo tenía un aspecto lamentable: el pelo todo grasiento, peinado hacia atrás; las manos llenas de "oros": sellos, anillos, alianzas; las uñas largas y negras, la camisa abierta hasta la mitad, la cremallera del pantalón abierta también hasta la mitad... y un olor a alcohol y a tabaco que tiraba para atrás. Realmente había sido un golpe de suerte que el fulano pasara de largo, y todos en el vagón intercambiamos miradas de complicidad, como diciendo "menos mal".
Por eso, cuando el mismo individuo volvió, acompañado del revisor, y se sentó a mi lado, la decepción fue mucho mayor. Iba tan pasado que no había sabido interpretar el billete, pero aquel era su compartimento. Durante la noche nos deleitó con sus toses, en las que parecía que fuese a expectorar el hígado, sus quejas "-me duele el dedo gordo del pie", y su gimnasia. Sí, porque tenía unos puntos en el pecho, y de vez en cuando hacía unas cosas raras para "aliviar" esos dolores.
El trayecto no dio más de sí, bastante había sido. Hacia las 5 de la madrugada se había subido el último grupo, en Logroño, y una mujer poco menos que me exigió que le ayudase a subir su maleta al maletero de la estancia. También recordé lo divertido que era intentar mear en el tren, solo comparable a intentar mear borracho mientras alguien te empuja. Poco más: llegamos a Zaragoza a las 7 de la madrugada, con algo menos de una hora de retraso, nos unimos al novio de la hermana de Rebe, que nos esperaba allí valientemente, y llamamos a un taxi. Pero eso lo contaré mañana...
Expo 2008: De viaje por Zaragoza (I)
El plan incluía ida y vuelta en tren, apartamento alquilado, un día de Expo, y un tour brevísimo por la ciudad propiamente dicha. Así que por partes:
- El viaje de ida
- El apartamento
- Zaragoza
- La Expo
- El viaje de vuelta
La idea consiste en ir escribiendo una entrada por cada una de esas etapas. El borrador ya lo tengo, así que solo necesito ponerme y desarrollarlo, e iré actualizando los enlaces desde aquí.